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EDH nace de una convicción firme: la educación en Derechos Humanos es una tarea prioritaria, permanente y esencial para la construcción de una vida en común. Solo es posible habitar un mundo más justo si reconocemos que todas las personas nacemos, permanecemos y transitamos como seres libres e iguales, y sobre todo, dotados de dignidad y derechos.
La historia nos ha mostrado, con dolor, las consecuencias de negar esos principios. El Holocausto, los genocidios, las matanzas, las desapariciones forzadas, el robo de identidad, la esclavitud, la trata de personas, la tortura y la pena de muerte —entre muchas otras prácticas aberrantes— son heridas que obligan a la humanidad a comprometerse a no repetir jamás esas atrocidades.
"La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas en la educación."
Theodor Adorno, filósofo (1903-1969)